Hacer ejercicio con regularidad no es sencillo, de ahí que sea uno de los propósitos más habituales de cada comienzo de año. Pero si quieres empezar por ser capaz de moverte de una forma divertida y que enganche, te proponemos el cardio con kickboxing.
¿Qué es el kickboxing?
El kickboxing es una disciplina de combate que se caracteriza por combinar el uso de los puños con las patadas. Estas técnicas se inspiran en diferentes artes marciales y deportes de contacto. En la actualidad, es muy popular porque es relativamente sencillo de aprender, y se puede practicar tanto a nivel deportivo como recreativo.
Es una actividad muy dinámica porque se van alternando los golpes con los desplazamientos, las esquivas y las combinaciones. Por tanto, todo el cuerpo está en constante movimiento. No solo se queman calorías y se trabajan la resistencia o la agilidad, sino que también se libera mucho estrés. Esta particularidad es lo que la diferencia de otros entrenamientos cardiovasculares más repetitivos, ya que se necesita coordinación, concentración y reacción.
¿Por qué apostar por hacer cardio con kickboxing?
Hacer cardio con kickboxing no es solo golpear. Estamos hablando de un entrenamiento completo que eleva las pulsaciones, trabaja grupos musculares grandes y que, además, ayuda a la mente a mantener la atención. Esta combinación es la que hace que sea un cardio eficaz y sostenible. Pero sus beneficios como actividad cardiovascular son más:
Quemas calorías en poco tiempo
Una clase de kickboxing mantiene la frecuencia cardíaca elevada durante una gran parte del entrenamiento. Los cambios de ritmo, las combinaciones y el trabajo continuo hacen que el gasto calórico sea alto, aunque la sesión sea corta. Por tanto, es muy eficiente para mejorar la resistencia.
Trabajo cardiovascular sin aburrimiento
Uno de los grandes problemas del cardio tradicional es la falta de estímulo mental. Pero en kickboxing, siempre hay que concentrarse para seguir la técnica, el ritmo y las combinaciones. El tiempo pasa más rápido y se entrena sin la sensación de estar aguantando minutos interminables. Con ello, es más fácil ser constantes.
Mejoras la resistencia y la capacidad pulmonar
El esfuerzo intermitente propio del cardio en kickboxing, que alterna momentos de alta intensidad con recuperaciones cortas, mejora la capacidad aeróbica y anaeróbica. Gracias a ello, se mejora la resistencia, hay un mayor control de la respiración y aumenta la capacidad para aguantar esfuerzos largos.
Activas todo el cuerpo
El cardio se suele centrar principalmente en las piernas. Pero en esta disciplina, también se trabajan los brazos y el core de forma constante. La fuerza de los golpes parte del suelo, pasa por el tronco y se expresa en puños o patadas.
Descarga de estrés y mejora mental
Golpear, movernos y liberar energía repercute en el bienestar mental. El cardio con kickboxing reduce el estrés, mejora la confianza y nos da una sensación de control y seguridad. Por ende, además de ponernos en forma, nuestro estado de ánimo también sale ganando.
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